Sobre lo que significan las ventanas

Una de las mayores pruebas de la presencia del amor reside en la mirada. En el metro, en las cabinas de los ascensores o en las salas de espera, sofocados por una distancia inapropiada, disimulamos nuestra curiosidad, prescindimos de nuestra atracción y admiración hacia los otros y escondemos la potencia del amor de nuestra mirada. Pero las innumerables ventanas de los edificios, todas esas ventanas que constituyen una ciudad y cuyo inventario sería inabordable de hacer, delatan lo que restringimos y rebaten el pudor de las cabezas cabizbajas. Por la noche, con todas las ventanas encendidas, la ciudad arde de amor. Es una fogata. es algo que comprendes cuando visitas por primera vez una ciudad a la que no perteneces. Comprendes el porqué de esas ventanas. Son, si lo puedo decir así, no para la luz, sino para la elegía de la luz. Son, me atreveré a escribirlo, para el amor. Aunque todos se odien. ¡Toda esas ventanas son para amaros! Sí que lo son.




Luis Martínez Santa-María
Superposiciones




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